Experimentos mayo 2020

Tengo dos experimentos para este mes y creo que una forma efectiva de sumar a la auto-disciplina es hacerlos públicos. Como he dicho antes, en mí confluyen dos fuerzas: por una parte está la competitiva, la de querer ser mejor que ayer, la que sabe que todavía le falta mucho y que considera esa falta una oportunidad gigante para mejorar. Y por otra, está la fuerza que representa la capacidad de decir de forma clara: hoy tengo suficiente. Y sobre todo, hoy soy suficiente. No hay nada que deba hacer para completar esa noción.

Esas dos fuerzas aparentemente contradictorias funcionan, en lo que a mí respecta, muy bien juntas. La motivación de avanzar que parte de la perpetua insuficiencia genera la falsa noción de que el ser humano es un hacer humano y es en ese “hacer” donde va a completarse a sí mismo. No me interesa correr esa carrera. Por otra parte, quien dice “yo soy suficiente y ya tengo suficiente” y no hace nada más para mejorar, empezará poco a poco a empozar su alma, quitando el dinamismo y la energía que produce la mejora de uno mismo. No me interesa perder potencial.

Así que aceptando plenamente satisfecho y agradecido el momento en el que estoy, me dirijo hacia adelante, paso a paso, con dos experimentos para mayo:

Experimento de hábito: ritual matutino

En los últimos meses he construido dos hábitos: el de escribir después de almorzar y el  último, a partir del aislamiento, ha sido el de hacer deporte a las 12:45 p.m., antes de almorzar. Son dos logros importantes de mi día a día que ya no tengo que decidir si debo o no debo hacer o cuando debo hacerlos. Y cuando los estoy haciendo, lejos de ser un autómata, disfruto plenamente y de forma concentrada.

Siguiendo lo que funcionó de mi experimento anterior, me he propuesto añadir un ritual matutino que incluya un tiempo de meditación, oración y lectura de proverbios. Todavía no consigo despertarme a la misma hora en esta época y es de mi interés aprovechar mis mañanas.

Experimento de aprendizaje: gestión de redes sociales para proyecto musical

Estoy empezando a trabajar en el posicionamiento de mi marca como músico en redes. Sé que puede parecer un aprendizaje trivial, pero el experimento constituye jugar a cambiar un poco de paradigma sin perder la esencia. Mi intención no es convertirme a mí mismo en una celebridad de redes que pasa todo el día pegado a su teléfono, sino compartir estratégicamente información centrada en lo más importante: la música y mi experiencia como músico.

Hasta ahora he manejado las redes improvisando con aquello que se me ocurriera en cualquier momento, lo cual me ha hecho desperdiciar tiempo que he podido invertir en crear. En ese sentido, estoy aprendiendo a usar las redes con un propósito y con el objetivo de utilizarlas menos.

Ahí vamos!

30 poemas en 30 días

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Hacía tiempo quería escribir poemas libres, es decir, sin una estructura predeterminada y sin que tengan la obligación de rimar. Esta forma de poesía resuena conmigo y lo confirmé cuando conocí la película Paterson, que ya vi 3 veces. Sin embargo, casi nunca escribía, por presunta falta de tiempo o por no estar en las condiciones perfectas.

Hasta que decidí dejar de engañarme y emprendí un experimento de 30 días. Las condiciones eran claras y sencillas: desde el 2 hasta el 31 de octubre de 2019 tenía que escribir un poema diario, sumando 30 poemas para el fin de mes. Conociendo mi aversión por la rigidez, tanto impuesta como auto-impuesta, decidí que no tendría que haber una hora o un lugar para escribir, siempre que se cumpla con la única condición obligatoria: escribir 1 poema diario. Y así, llegamos al 31 de octubre y he completado mi objetivo: tengo un cuaderno con 30 poemas.

Me siento agradecido por haber plasmado en papel algunas de las cosas que, sin el experimento, aún tendría guardadas. He escrito en diversas condiciones: desde un bote en el Río Morona, en mi cama en Lima, en la plaza de armas de Tarapoto, en mi cama de hotel en Puerto América. Aproveché un viaje que hice a la selva en mi trabajo como servidor público y escribí sobre mis vivencias y mi interpretación de ellas. Creo que escribir de esta forma es una forma interesante de conocerse y descubrirse.

Habiendo leído todos los poemas, debo confesar que estoy más que satisfecho con lo que he escrito. Considero, parafraseando a Sabina, que el traje de poeta me queda enorme: solo he juntado palabras que podrían estar en formato de prosa y las he acomodado al estilo de la poesía de Paterson. Pero me ha gustado y voy a seguir escribiendo. Quizás este año termine coleccionando 90 poemas y por ahí que termino armando un pequeño poemario con los 50 mejores. Eso está por verse.

No obstante, me acompaña también otra forma de satisfacción: la de haberme propuesto un objetivo de 30 días y haberlo cumplido. Lo más importante de este tiempo ha sido, sin duda, el contenido de los poemas y el acto de escribir como fin en sí mismo. Pero no voy a descartar esa otra parte, la de proponerse algo y cumplirlo.

Lo que viene ahora es un noviembre de más aprendizaje. Al tiempo que sigo escribiendo estos poemas, he decidido emprender un nuevo experimento de 30 días, relacionado a un estilo de vida saludable. Pronto iré detallando los avances de este nuevo proyecto, cuyas condiciones también traté de simplificar, a fin de tener claridad sobre lo que debo hacer.

¿Por qué experimentos de 30 días? Porque me gusta trabajar en algo nuevo, dar rienda suelta a la curiosidad y experimentar con algunos de mis intereses. Me motiva moverme y aprender. Mi vida como músico, abogado y mis otros intereses forman parte de una sola vida integrada, en la que todo suma. Y en mi visión confluyen dos cosas: la aceptación y agradecimiento por estar donde estoy, viviendo en el presente, y las ganas constantes de aprender y mejorar.

Te recomiendo estos experimentos de 30 días, sea cuales sean tus intereses personales. Es una forma interesante de darle espacio a alguna parte de nuestra vida que queramos impulsar, sin alarmar a nuestra mente con un cambio dramático o largo. Únicamente se trata de una acumulación de pequeños actos durante 30 días. Y si quieres seguir luego de ello, se hará más fácil, porque habrás aprendido a disfrutar el proceso, además de notar los resultados.

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