La vieja y confiable técnica Pomodoro

Quizás su éxito radica en que al cerebro no le parece tan amenazante la idea de pasar solo 25 minutos enfocado en una misma cosa. De esa manera, la titánica tarea de construir algo tan complejo como un informe o tan extenso como una tesis se reduce a lo que puedes hacer concentrado plenamente en estos 25 minutos. La técnica consiste en trabajar en intervalos sin interrupciones de 25 minutos por 5 de descanso. Y luego de 4 pomodoros, tomarse un descanso largo de 20 minutos. Es preciso mencionar lo siguiente: si trabajas mirando una pantalla, el descanso de 5 minutos funciona mucho mejor haciendo algo distinto que mirar otra pantalla. Caminar, estirar o incluso leer el extracto de una novela son buenas opciones.

Este conocido método de productividad fue creado por Francesco Cirillo, el cual utilizó herramientas tan sencillas como papel, lápiz y un reloj temporizador mecánico (en realidad, la técnica Pomodoro se llama así por la forma de tomate del clásico reloj de cocina que utilizó Cirillo). En la página de Wikipedia de la técnica se dice lo siguiente: (…) “en su visión, el acto de girar el dial del reloj confirma físicamente la determinación del usuario para comenzar y los sonidos del tic-tac o el timbre final tienen que ver con el comportamiento condicionado que se va desarrollando en su relación con el tiempo”.

En este tiempo hay infinidad de aplicaciones y páginas web que ayudan a sostener la práctica. Quizás la determinación del usuario no sea tan físicamente obvia como cuando se gira el dial del reloj de cocina, pero apretar el botón de una página web o app y estar consciente de que el tiempo está corriendo también puede darle la señal al cerebro de que es momento de trabajar. En mi caso, vengo utilizando la página web http://www.pomodoro-tracker.com desde hace dos meses con bastante éxito.

Hay momentos, sin embargo, en los que el nivel de concentración es tan alto que lo que conviene es seguir trabajando y no tomarse los 5 minutos de descanso. En ese caso, una buena opción es saltarse el descanso y apretar el botón para continuar inmediatamente con un nuevo pomodoro o sencillamente olvidarse de los pomodoros y dejarse absorber por el trabajo profundo. Cumplir con los pomodoros no es un fin en sí mismo, sino una herramienta que utilizamos para realizar aquello que hemos decidido que es importante.

Al inicio no me propuse sostener esta técnica como la definitiva, sino que partió de un experimento para ver si me funcionaba. Jugué con la técnica unos días, que se fueron volviendo semanas y que ya son meses. Me parece que una de las claves del éxito de la técnica está en la extensión del tiempo: 25 minutos no asustan al cerebro. Poco a poco la destreza de hacer trabajo profundo puede hacer que el tiempo se extienda. O que la capacidad de concentración mejore tanto que permita hacer mucho más en esos 25 minutos. Lo cierto es que es una cantidad de tiempo razonable.

Para poner a prueba la técnica, entré a la página web que mencioné anteriormente y luego de un click supe que era momento de ponerme a trabajar en este post. Y le agradezco a la técnica, porque por 25 minutos seguidos he logrado iniciar y terminar este post. Me salté los 5 minutos de descanso para editarlo y postearlo. Y como podrán darse cuenta, si bien este post no es el mejor texto del mundo, es mejor haberlo escrito a no haber escrito nada. Ese es el poder de la técnica.

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