Hallar el propio lenguaje

Si sumamos nuestras influencias, historias, sensibilidades, cualidades innatas y algunos otros elementos, podríamos encontrar un lenguaje propio. Este lenguaje, por la misma naturaleza dinámica del aprendizaje, estará en constante evolución.

Hay quienes predican el evangelio de encontrarse a uno mismo. Por otro lado, están los que dicen que uno debe crearse a sí mismo. Y estamos también quienes preferimos abrazar la paradoja y creer que ambas cosas van de la mano. Quizás encontrarse a uno mismo tiene que ver con crearse y crecer, al tiempo que se abrazan ciertos principios inamovibles. Conviene recordar a Santiago Ramón y Cajal, padre de la neurociencia, quien dijo hace muchos años que uno puede convertirse en escultor de su propio cerebro.

En 2019, David Epstein publicó un libro titulado “Range“, cuya tesis central, basada en una colección de estudios científicos, defiende la idea de ser un “generalista”, por contraposición al “especialista”. En el ámbito laboral, es usual que se recomiende a los jóvenes especializarse y mejor cuanto antes. Epstein presenta evidencia  que contradice esa noción y que resulta favorable para los generalistas, aquellos que a partir de su amplia visión, fruto de sus diversos intereses, logran triunfar en un mundo especializado. El autor demuestra que, en muchos casos, cambiar de carrera o especializarse tarde puede ser beneficioso a largo plazo.

Uno de los puntos resaltantes del libro presenta un desafío a la popular y automáticamente aceptada noción que dice que para conocerse a uno mismo, uno debe tomar un test vocacional o pasar un buen tiempo de introspección. No funciona así, dice Epstein. Para entender mejor las fortalezas, debilidades e intereses se hace preciso experimentar, probar cosas nuevas. En otras palabras, uno aprende quien es en la práctica.

En la música funciona igual: mientras más tiempo se experimenta, sea con nuevos instrumentos, pedales, géneros musicales o formas de tocar, más posibilidades existen de conectar con un sonido que se sienta propio. Aunque la reflexión posterior es importante, es dudoso pensar que la introspección por sí sola, puede llevar a alguien a encontrar su propio sonido. La acción y la reflexión constituirán el aprendizaje.

Sin embargo, me gustaría ir más allá del sonido. Porque si bien hallar un lenguaje propio es algo muy ligado a las tareas artísticas o creativas, hallar un lenguaje propio para vivir una vida bien vivida es una meta no solo mucho más atractiva, sino importante. Puedes estar seguro de que la música fluirá bien a partir de ahí. Dicen, aunque suene a cliché, que “la forma en que haces una cosa, es como haces todas las cosas”. De una vida que emana un lenguaje propio, el sonido musical auténtico fluirá naturalmente, sin presiones de ninguna clase.

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