Experimento #1: 30 poemas en 30 días

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Hacía tiempo quería escribir poemas libres, es decir, sin una estructura predeterminada y sin que tengan la obligación de rimar. Esta forma de poesía resuena conmigo y lo confirmé cuando conocí la película Paterson, que ya vi 3 veces. Sin embargo, casi nunca escribía, por presunta falta de tiempo o por no estar en las condiciones perfectas.

Hasta que decidí dejar de engañarme y emprendí un experimento de 30 días. Las condiciones eran claras y sencillas: desde el 2 hasta el 31 de octubre de 2019 tenía que escribir un poema diario, sumando 30 poemas para el fin de mes. Conociendo mi aversión por la rigidez, tanto impuesta como auto-impuesta, decidí que no tendría que haber una hora o un lugar para escribir, siempre que se cumpla con la única condición obligatoria: escribir 1 poema diario. Y así, llegamos al 31 de octubre y he completado mi objetivo: tengo un cuaderno con 30 poemas.

Me siento agradecido por haber plasmado en papel algunas de las cosas que, sin el experimento, aún tendría guardadas. He escrito en diversas condiciones: desde un bote en el Río Morona, en mi cama en Lima, en la plaza de armas de Tarapoto, en mi cama de hotel en Puerto América. Aproveché un viaje que hice a la selva en mi trabajo como servidor público y escribí sobre mis vivencias y mi interpretación de ellas. Creo que escribir de esta forma es una forma interesante de conocerse y descubrirse.

Habiendo leído todos los poemas, debo confesar que estoy más que satisfecho con lo que he escrito. Considero, parafraseando a Sabina, que el traje de poeta me queda enorme: solo he juntado palabras que podrían estar en formato de prosa y las he acomodado al estilo de la poesía de Paterson. Pero me ha gustado y voy a seguir escribiendo. Quizás este año termine coleccionando 90 poemas y por ahí que termino armando un pequeño poemario con los 50 mejores. Eso está por verse.

No obstante, me acompaña también otra forma de satisfacción: la de haberme propuesto un objetivo de 30 días y haberlo cumplido. Lo más importante de este tiempo ha sido, sin duda, el contenido de los poemas y el acto de escribir como fin en sí mismo. Pero no voy a descartar esa otra parte, la de proponerse algo y cumplirlo.

Lo que viene ahora es un noviembre de más aprendizaje. Al tiempo que sigo escribiendo estos poemas, he decidido emprender un nuevo experimento de 30 días, relacionado a un estilo de vida saludable. Pronto iré detallando los avances de este nuevo proyecto, cuyas condiciones también traté de simplificar, a fin de tener claridad sobre lo que debo hacer.

¿Por qué experimentos de 30 días? Porque me gusta trabajar en algo nuevo, dar rienda suelta a la curiosidad y experimentar con algunos de mis intereses. Me motiva moverme y aprender. Mi vida como músico, abogado y mis otros intereses forman parte de una sola vida integrada, en la que todo suma. Y en mi visión confluyen dos cosas: la aceptación y agradecimiento por estar donde estoy, viviendo en el presente, y las ganas constantes de aprender y mejorar.

Te recomiendo estos experimentos de 30 días, sea cuales sean tus intereses personales. Es una forma interesante de darle espacio a alguna parte de nuestra vida que queramos impulsar, sin alarmar a nuestra mente con un cambio dramático o largo. Únicamente se trata de una acumulación de pequeños actos durante 30 días. Y si quieres seguir luego de ello, se hará más fácil, porque habrás aprendido a disfrutar el proceso, además de notar los resultados.

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